Punto de Victoria

Blog sobre Juegos de Mesa

Archivos mensuales: septiembre 2011

Sin fundas y a lo loco


Sí. Vuestros temores son ciertos. Sigo haciendo insulsos juegos de palabras con los títulos de mis posts y el género cinematográfico. Y eso que entiendo menos de cine que Esperanza Aguirre.

El caso es que llevo tiempo queriendo escribir un artículo algo chabacano, lejos de los trascendentalismos moñas que tanto me acompañan, y que otro tanto trastornan a más de un sufrido lector de este blog. Así que me he decidido a hablar de un mini-tema de debate que, aunque algo estéril, no dejo de presenciarlo cada dos por tres (seis). Me refiero a la decisión de enfundar o no las cartas de los juegos.

Fundas para cartas

¿Enfundar o no enfundar las cartas? He ahí la cuestión

Y es que en el mundo jugón hay dos tipos de personas: los que enfundan hasta las sobras del destroquelado, y los que pasan olímpicamente del tema. Por el título de este post, habréis podido adivinar fácilmente que yo pertenezco al segundo grupo.

Confesaré que en mis comienzos lúdicos sí que llegué a enfundar algún juego, como el Ciudadelas, pero tardé poco en llegar a la conclusión de que no merece la pena. Y he aquí mis argumentos:

  1. Son incómodas. Tanto para barajar las cartas como para manejarlas. Si encima son de las baratas, ¡apaga y vámonos! Se pegan, se doblan, se salen las cartas, se acaban rompiendo y entonces molestan más todavía.
  2. Normalmente no se amortizan. La mayoría de los jugones que enfundan tienen grandes colecciones que hacen difícil repetir muchos juegos por lo que se les saca poco partido a las fundas.
  3. En juegos como p.ej. en el Dominion, las cartas no caben en el inserto una vez enfundadas.
  4. Es una preocupación adicional. Hay gente que se vuelve mica buscando fundas con la dimensión correcta para ciertas cartas raras.
  5. Enfundar cartas no me parece un tarea especialmente divertida.
  6. No conozco ningún caso real, pero si alguien no juega un juego nuevo hasta tener sus cartas enfundadas, ahí tenéis un handicap adicional (vale, éste algo más rebuscado, lo admito :P).
  7. Y por supuesto, suponen un dinerito adicional.
Mesa de juego enfundada

A más de uno le gustaría poder enfundar así su mesa de juego 😛

La recompensa por todo este precio a pagar es obvia pero… ¿¿de verdad que merece la pena??  ¿Realmente taaaaaaanto se desgastan las cartas? ¿Tantos botes de ácido sulfúrico derramamos sobre el tablero cuando jugamos? 😉

Pero no es sólo eso. La cuestión de fondo a la que quiero llegar en este post es una reflexión de mi querido compañero Xai:

“¡A mí me gusta que las cartas se gasten! Simboliza todo el uso y disfrute del juego”

Y es que entiendo perfectamente el instinto de preservar algo que queremos tanto como son nuestros juegos, pero yo también opino que tiene su encanto y orgullo palpar el paso del tiempo en esos componentes que tantas alegrías nos han dado, nos dan y nos seguirán dando.

¡Maldición! ¡Al final me va a aflorar la vena moña otra vez! Será mejor que deje aquí el post, queridos lectores.

Confío en que sobre decir que me parece más que perfecto y respetable aquellos  jugones que sí enfundan sus juegos, ¡faltaría más! Como ya comentaba al principio de este post, sólo es un tema banal del que me apetecía trivializar un poco.

¿Y tú, jugón? ¿Cueces o enriqueces? ¡que diga! ¿Enfundas o pasas? 🙂

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